El restyling del Mercedes-Benz Clase C llega el año que viene (el C Coupé, la yapa)

Como ya ocurrió en el 2009, el Mercedes-Benz Clase C terminará el 2010 como el sedán mediano más vendido del segmento premium argentino, por delante de sus eternos rivales eternos de Audi y BMW. La guerra de precios desatada a comienzos de año, cuando se colocó el C 200 Kompressor a 44.500 dólares fue fundamental para lograr este resultado.

Pero la marca de la estrella no se dormirá en los laureles –y menos aún su filial argentina-. A partir del 10 de enero ya se podrá reservar en Europa un restyling del Clase C, cuyas primeras imágenes y datos se acaban de conocer. Las entregas comenzarán en marzo y su llegada a la Argentina está prevista para el segundo semestre del 2011.

Aunque los cambios estéticos son sutiles, en la trompa se cambiaron el paragolpes delantero, la parrilla, los faros y hasta las tomas de aire. El capot ahora es de aluminio, para reducir el peso. Detrás también cambió el paragolpes y las ópticas.

El interior también fue rediseñado por completo, con mayor cantidad de terminaciones galvanizadas, nuevo tablero y volante heredado del CLS.

Todos los motores fueron revisados para lograr una reducción del consumo de hasta el 31%. Las versiones con tracción trasera vendrán de serie con el sistema Start/Stop que apaga el motor en los semáforos. La caja automática 7G-Tronic Plus se generalizó en toda la gama, excepto las variantes de tracción integral.

El equipamiento de seguridad se mejoró con la incorporación de hasta diez ayudas al manejo: faros adaptativos, alerta de cambio de carril, alerta de presencia de un vehículo en puntos ciegos, asistencia de límite de velocidad, guiado de estacionamiento Parktronic, entre otras.

En materia de entretenimiento, el sistema Comand Online brindará acceso a internet en Europa, navegador con Google Maps y sistema de audio con transferencia directa de las llamadas telefónicas.

Mercedes-Benz Argentina espera poder ofrecer el restyling del Clase C a partir del segundo semestre del 2011 y ya confirmó la llegada de una yapa: la todavía inédita C Coupé, una variante deportiva y de dos puertas del sedán, para posicionarse por debajo del E Coupé.

Este modelo llega para reemplazar a la coupé CLC, que concluye este fin de año su producción en Brasil. La repercusión internacional de este modelo fue escasa, ya que no estuvo basada en la plataforma del actual Clase C, sino que fue un profundo restyling de la veterana Clase C SportsCoupé. La despedida correspondiente, se reproduce a continuación.

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Adiós al Mercedes-Benz CLC

Crítica de archivo (publicada el 21 de agosto del 2008)

En invierno y a las nueve de la mañana, el autódromo de Buenos Aires puede ser uno de los lugares más fríos e inhóspitos del planeta. Pero la cosa cambia bastante cuando sos el primero en llegar y te preguntan cuál de los seis Mercedes-Benz que están estacionados en boxes querés salir a manejar.

El Mercedes C-Experience será una especie de road show que recorrerá Buenos Aires, Mendoza, Tucumán, Córdoba y Santa Fe para presentar la línea completa de la Clase C, el modelo que logró que la marca de la estrella volviera a disputar el primer lugar en el segmento de los autos premium.

Entonces, no lo dudé y me zambullí dentro de un flamante CLC 350 Sport de color blanco. Tenía la llave en el contacto y lo primero que hice fue llevar el climatizador automático a 25 grados para descongelar mis neuronas. Esta coupé de apenas 4,45 metros de largo tiene espacio cómodo para dos personas y una butaca trasera reservada para niños, ni siquiera adolescentes. Tiene un habitáculo muy luminoso, gracias a un doble techo panorámico que abarca las dos filas de asientos. Al correr las cortinas con el motor eléctrico, el sol entra con generosidad desde todos los ángulos y eso fue algo que se agradeció en una mañana como la de hoy.

El interior del CLC es una grata sorpresa. Esta coupé se ensambla para todo el mundo en la planta brasileña de Juiz de Fora. No está considerado un auto del Mercosur porque la mayoría de sus componentes provienen de Alemania, pero la buena noticia es que su calidad de terminación está a la altura de un Mercedes-Benz. Los materiales son de calidad, el tapizado en cuero de dos tonos tiene costuras impecables y una vez en marcha no hay chirridos molestos, a pesar de que esta unidad viene de varios días de malos tratos por parte de concesionarios y clientes.

Todo esto convierte al CLC en un verdadero eslabón perdido, la prueba viviente de que el Mercosur no es una región condenada a producir vehículos de calidad mediocre y de que es posible hacer las cosas bien cuando uno se lo propone.

Claro que todo tiene un precio, y el de este CLC 350 Sport es de 61.900 dólares, aunque existen versiones más económicas desde 54.900 dólares.

¿Por qué es tan caro? No es porque sea un auto nuevo. Mercedes-Benz asegura que se renovaron “más de 1.100 componentes” con respecto al anterior Sportcoupé que se comercializó entre 2001 y 2007. Pero lo cierto es que es el único de los actuales Clase C que conserva la plataforma de la antigua generación. El verdadero motivo de su valor radica en la mecánica, que tampoco es muy nueva, pero es de una eficiencia contundente.

Con 272 caballos bajo el acelerador y la caja secuencial en modo Sport giré cuatro vueltas a fondo en el circuito número cinco, donde el CLC demostró un comportamiento nervioso y muy divertido. Su carrocería corta posee inercias que requieren concentración en las curvas a alta velocidad, donde tiende a deslizar el eje trasero ante la más mínima irregularidad en el pavimento. Los frenos se mostraron muy eficientes al comienzo, aunque mostraron algunas señales de cansancio en la última vuelta. La caja secuencial no es todo lo Sport que su programación indica, pero esa carencia la cubren con esmero los 350 Nm de torque que hay entre 2.400 y 5.000 rpm. Al final de la recta, no fue difícil alcanzar los 200 km/h.

Sin embargo, el comportamiento del CLC no se mostró en ningún momento a la altura de perfección que había quedado grabada en mi memoria cuando manejé el sedán C 350 Avantgarde hace un año. Por casualidad, había un ejemplar de este sedán en color plateado también en el autódromo y ni bien entré a boxes cambié de montura.

La diferencia entre una generación y otra de la plataforma de la Clase C es abismal. El sedán transitó con suavidad y equilibrio –e incluso a mayor velocidad- las mismas curvas por donde el CLC demandó mayor esfuerzo y concentración. A pesar de tener el mismo motor, hasta parecía que la entrega de potencia también era más suave y lineal.

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