Arranca semana clave en el conflicto de GM

Esta será una semana clave en el conflicto laboral que enfrenta a General Motors Argentina con el sindicato Smata. Después de un mes de negociaciones que incluyó el cierre sorpresivo de la planta de Rosario y amenazas de tomas de las instalaciones, mañana vencerá la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe. A falta de un acuerdo, el gobierno de Hermes Binner dejará librada a su suerte a cada una de las partes.

De no lograrse un acuerdo en las próximas horas, Smata ya anunció movilizaciones en todo el país y cortes de la Ruta 9 a la altura de la fábrica. La empresa, por su parte, podría concretar los despidos que dejó sin efecto hace un mes por disposición del gobierno provincial.

Hace dos semanas, las partes parecían haber alcanzado un acuerdo para reducir el salario de los trabajadores a cambio de que no se produjera ningún despido. Sin embargo, la empresa propuso una “oferta superadora” que no tocaba los salarios, pero mandaba a su casa a cientos de empleados. La semana pasada, esos empleados -considerados conflictivos por GM- fueron enviados a capacitarse al denominado Chevy Club, una especie de centro recreativo dentro de la fábrica. Los empleados denunciaron que quienes intentaron salir del lugar fueron filmados y acusados de haber incumplido el acuerdo.

El origen del conflicto en GM se apoya en tres pilares fundamentales: la caída de las ventas internas y externas, el fin de la producción de la Suzuki Grand Vitara y la automatización de la planta de pintura.

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